PRESENTACIÓN

El Centro Hispano-Chino “Matteo Ricci” es un espacio de reflexión y diálogo sobre las relaciones entre España y China. Su objetivo es fomentar y aumentar  el conocimiento recíproco de ambos países. Las posibilidades que surgen en estas relaciones bilaterales son crecientes, teniendo en cuenta la presencia y a la influencia del gigante asiático. Creemos que existe una importante aportación que podemos hacer desde nuestra realidad, así como la posibilidad de generar una colaboración activa en el desarrollo del país y en la puesta en marcha de iniciativas conjuntas. Los fines del Centro son:

  • La promoción y el fomento de las relaciones hispano chinas.
  • La investigación sobre la presencia de España e Hispanoamérica en China y la presencia de China en España e Hispanoamérica.
  • La reflexión y el estudio sobre aquellas áreas de interés en las mutuas relaciones.
  • La formación en todas aquellas disciplinas en las que se producen las relaciones objeto del Instituto de Política Internacional.
  • La generación de oportunidades y espacios de encuentro mutuo que permitan el incremento de relaciones de todo tipo entre ambas realidades.
  • La cooperación y la realización de convenios con otras organizaciones y entidades, públicas y privadas, nacionales o internacionales.
  • Cualesquiera otros que, relacionados con los anteriores, se estimen pertinentes por el comité de dirección del Instituto.

 

¿Quién fue Mateo Ricci?

Mateo Ricci, misionero católico jesuita, representa con su vida el espíritu de diálogo con el mundo chino, necesario para comprender la presencia del gigante asiático en el siglo XXI. Su nombre  en chino es Lì Mǎdòu (利瑪竇). Nació en Macerata (Italia) en 1552 y falleció en  Pekín en 1610, donde está enterrado. Durante más de 30 años , hasta su fallecimiento vivió entregado a la evangelización de China, valorando y dando a conocer al mundo la cultura de ese país y estableciendo puentes de diálogo de la cultura occidental con la cultura china. Fue un adelantado a su tiempo y despertó gran admiración en el pueblo chino que aun hoy reconoce su importancia y trascendencia. Ricci fue quien acuñó muchos de los términos cristianos utilizados aún hoy en día por los cristianos chinos, como 上帝 (Shāngdì, “Señor del cielo”, para “Dios”) y 天 (tiān, “cielo”). Pocos instantes de  fallecer, en mayo de 1610, indicó a quienes le acompañaban “les dejo una puerta abierta a grandes cosas, pero también ante muchos peligros y trabajos”. El Cardenal Roger Etchegaray en 1980 describe su visita a la tumba de Matteo Ricci: “Su tumba se encuentra en el patio interior de una escuela de formación de dirigentes del partido comunista, antigua residencia de los jesuitas de Pekín” y precisa que “para entrar verdaderamente en China es necesario pasar por la puerta del corazón, aquella de la amistad, como lo había comprendido muy bien Matteo Ricci”.